La rotura de cadera en ancianos

Las fracturas y sobre todo la rotura de cadera, trata de una patología de mucha importancia cuando se habla de los pacientes ancianos, no solo las consecuencias que la misma conlleva, sino también debido a los significativos costes económicos y sociales que ocasiona.

La rotura de cadera consiste en una fractura que tiene lugar en la porción del hueso fémur que se encuentra más cerca del tronco. Es posible que se rompa en el interior y/o exterior de la articulación con los huesos coxales; además, es importante destacar que dichas articulaciones son las que se encargan de aguantar todo el peso de todo el cuerpo, de modo que representan el apoyo que se requiere para lograr caminar.

Resulta una de las fracturas más frecuentes a medida que las personas avanzan en edad y se estima que por cada 100.000 individuos, al menos 100 presentan una rotura de cadera anualmente.

rotura de cadera

En el caso de individuos con más de 80 años, se puede decir que aproximadamente un 3% se han visto afectados por una rotura de cadera. Dichas cifras, resultan incluso más elevadas al analizar a las personas que viven dentro de instituciones residenciales, incluso se ha estimado que anualmente en España tienen lugar alrededor de 30.000 roturas de cadera.

Las roturas de cadera poseen una enorme consecuencia; tanto por la gran incapacidad como por el dolor que conllevan para el anciano afectado.

Se conoce que esta clase de fractura consiste en un antecedente de mortalidad, de acuerdo a las más recientes investigaciones y es que alrededor del 12-37% de las personas que presentan una rotura de cadera fallece después de 1 año de haber sufrido la fractura. Por lo general, estas fracturas suelen presentarse en las personas que tienen más de 65 años y la predisposición a las mismas aumenta significativamente al pasar de los 80 años.

Los individuos mayores se encuentran en mayor riesgo debido a que los huesos suelen hacerse más frágiles a medida que pasan los años.

Por qué se presentan las roturas de cadera

Hay múltiples factores que influyen de gran manera en la fractura de los huesos; es posible dividirlos en dos grupos grandes; el 1ro sería la resistencia del hueso, mientras que el 2do vendría siendo la energía que se aplica al hueso para que se fracture.

La resistencia del hueso se encuentra esencialmente establecida por la masa ósea, lo cual hace referencia a la cantidad de hueso que este en buen estado, lo cual está asociado a la densidad mineral que posee. Se calcula que al llegar a la 3ra edad, se llega al nivel más elevado de masa ósea y a partir de allí se va perdiendo gradualmente hasta llegar a la menopausia y cuando se trata de mujeres y alrededor de los 70 años en el caso de los hombres, en quienes la pérdida suele ser mucho más intensa.

De esta forma, mientras más elevada sea la reserva, mayor será resistencia del hueso ante posibles golpes. Además, lo anterior se encuentra asociado de algún modo a la osteoporosis, la cual consiste en un padecimiento característico de las personas mayores, donde pierden el calcio de los huesos haciendo que estos se vuelvan frágiles y aumente el riesgo de que se rompan.

Asimismo, en las personas de la tercera edad, la calidad del hueso tiene tanta importancia como los golpes que recibe.

Por esta razón las caídas suelen ser un factor fundamental dentro del riesgo de sufrir una rotura de cadera. Las personas mayores se caen por numerosos motivos, como por ejemplo, mala visión, alteraciones para caminar, falta de equilibrio, etc., que con un poco de energía causan una fractura.